Máquina para majar esparto
Rodillos destinados a mecanizar el majado de la fibra y reducir el desperdicio.
1909–1917 · Actividad inventiva
Ingeniar para transformar la industria.
Bernard Haslip Brunton dedicó una parte esencial de su trabajo a mecanizar procesos que todavía dependían en gran medida del esfuerzo manual, especialmente en la industria del esparto.
Industria del esparto
Cuando Brunton llegó a Cieza, la industria del esparto estaba todavía escasamente mecanizada. Su actividad como empresario y constructor de maquinaria le llevó a investigar soluciones que mejorasen el rendimiento, redujeran desperdicios y facilitaran procesos como el majado y el hilado.
La documentación conservada permite seguir esa evolución técnica a través de varias patentes registradas entre 1909 y 1917.
Siete patentes
Rodillos destinados a mecanizar el majado de la fibra y reducir el desperdicio.
Nuevo producto industrial combinando esparto hilado con otras fibras textiles.
Procedimiento industrial para obtener esparto hilado de forma mecánica.
Perfeccionamientos aplicados al procedimiento de hilado mecánico de la fibra.
Máquina circular destinada a majar esparto u otras materias textiles.
Caja repartidora de monedas con intervalos de tiempo determinados.
Mejoras destinadas al aprovechamiento de la fibra mediante cilindros.
1910 · mecanización
Brunton y Luis Anaya investigaron formas de obtener hilo de esparto de manera más regular y eficiente. Sus trabajos desembocaron en procedimientos y maquinaria que permitieron avanzar desde el hilado manual hacia sistemas mecanizados.
Esa capacidad de transformar procesos productivos ayuda a entender por qué las patentes de Brunton ocupan un lugar central en la historia industrial de Cieza.
1913 · Brunton y Anaya
Bernard Haslip Brunton y Luis Anaya Amorós patentaron conjuntamente una caja capaz de repartir determinadas cantidades de monedas a intervalos de tiempo programados.
El sistema incorporaba tubos para alojar las monedas, una placa deslizante, cerraduras diferenciadas y un mecanismo de relojería que liberaba el pestillo a la hora establecida.
Ver la historia del Autocajero
De la patente al mercado
La placa comercial del Autocajero identifica a Brunton y Anaya en Cieza, señala la patente de invención y muestra a Matths. Gruber, Bilbao, como concesionario exclusivo para España.
El desarrollo del mecanismo también implicó a fabricantes especializados de relojería y cajas de caudales, reflejando una voluntad clara de convertir la idea en un producto real.
Una forma de trabajar
Las patentes de Bernard no fueron ejercicios teóricos aislados. Partían de problemas concretos: ahorrar energía, reducir esfuerzo, aprovechar mejor la fibra, regular procesos o automatizar tareas.
Esa combinación de ingeniería práctica, taller e industria define una parte esencial de su trayectoria en Cieza.
Fuentes
La cronología y denominaciones de las patentes se apoyan en la investigación de Manuela Caballero-González y Pascual Santos-López sobre Bernardo H. Brunton, así como en documentación de la Oficina Española de Patentes y Marcas citada en dicho estudio y en el Archivo familiar Brunton.